jueves, 26 de abril de 2012

Formación de liderazgo positivo, dirección y práctica coral para niños: Apuntes de nuestra metodología

“En su esencia misma, la orquesta y el coro son mucho más que estructuras artísticas modelos, o escuelas de vida social, porque cantar juntos, tocar juntos significa convivir de manera entrañable en (…) afán de excelencia, en una rigurosa disciplina de articulación y de concertación para buscar la armónica interdependencia entre voces o instrumentos. Así, se forma un espíritu solidario (…), se desarrolla la autoestima y se cultivan
los valores éticos y estéticos que están vinculados al quehacer musical. De ahí su
inmensa utilidad en todo en cuanto se refiere al despertar de la sensibilidad,
a la forja de valores y al entrenamiento de los jóvenes como líderes,
en la enseñanza de otros jóvenes y de otros niños”.

Mtro. José Antonio Abreu




Tres aprendizajes son esenciales para el desarrollo del ser social: hacer, conocer y convivir. Y todos ellos pueden ser potenciados por la música.

El ejercicio de la música, en particular de la música coral, más aún si se fomenta y se valora de manera expresa la actividad más allá del solo hecho musical, puede constituirse en un instrumento para el desarrollo en los niños de capacidades como la autoestima, la disciplina, la concentración, la atención y el espíritu crítico. 'Cantando juntos' los niños pueden aprender a escuchar y a escucharse, a coincidir y a acordar. Aprenden a aportar cada uno, no sólo con su hacer sino con su postura crítica, en el logro de un mayor desempeño, desarrollan la motivación por el esfuerzo dirigido al logro. En un coro los mayores enseñan a los más pequeños que se ven impulsados por el ejemplo de los más 'veteranos'. Tal es el enfoque constructivista del conocimiento (Piaget, Vigostky) y también el de la escuela de formación propulsada por el Maestro José Antonio Abreu, desde el movimiento de orquestas juveniles e infantiles de Venezuela.

La práctica coral orientada hacia el aprendizaje en la infancia y la adolescencia de elementos relacionados con la dirección de coros, puede incidir de una manera directa en la formación de habilidades propias del liderazgo positivo, como el incremento de la confianza, la seguridad en sí mismos, el establecimiento del orden en la conducta, la empatía y la creatividad, herramienta ésta última que fomenta el pensamiento lateral, ese que enseña que hay opciones diferentes para resolver un mismo problema y aumenta las posibilidades de éxito en la toma de decisiones en todos los órdenes de la vida. Todo lo anterior se suma a los beneficios que de por sí brinda la pertenencia a una agrupación como coralistas, lo que permite aprender e interiorizar desde muy temprana edad, a través de la filosofía y metodología de los ensayos, valores como la cooperación, la solidaridad, la tolerancia y la inclinación al trabajo colaborativo, fundamentales para una sana convivencia en sociedad.

A través de Aequalis buscamos estimular estos valores y desarrollar las capacidades descritas mediante la asimilación y ejercicio de elementos musicales y actitudinales, en el marco de la práctica y la dirección coral, como el aprendizaje de elementos de técnica del gesto, manejo de grupos, herramientas motivacionales y para el fortalecimiento de habilidades interpersonales. Estos elementos se introducen en todas las etapas del programa y van profundizándose a medida que los niños avanzan en edad.



Música, práctica coral y cerebro: apuntes de nuestra metodología

El oído es el primer sentido que se desarrolla en el ser humano en la etapa de gestación. A los cuatro meses, dentro del útero materno, un bebé ya es capaz de escuchar. Luego del nacimiento, cerca de los dos meses es capaz de captar ritmos y antes del año de vida ya puede reconocer melodías. Cantar es el primer acto creativo que ejerce el ser humano. En un estadio de mayor complejidad, el acto de cantar se desarrolla en un instrumento que no sólo involucra las cuerdas vocales, sino que incorpora todo el cuerpo, desde el punto de vista físico y la utilización de los dos hemisferios cerebrales:

El tono, el timbre, el ritmo, la melodía y la respuesta emocional propiciada por la música tienen localizaciones cerebrales diferentes. El primero se percibe en el hemisferio derecho, la melodía en ambos hemisferios, el ritmo y los elementos secuenciales atañen al hemisferio izquierdo, según ya sido demostrado en estudios neurológicos. El ritmo (procesamiento temporal) se presenta separado de la melodía, así como del texto, tal es la razón por la cual en muchos casos las personas con problemas de afasia (pérdida de la memoria del lenguaje) pueden cantar y recordar al hacerlo la letra asociada a la melodía.

En su dimensión cognitiva la música, en general, también trabaja con los dos lados del cerebro: desarrolla la atención sostenida, estimula la imaginación, la creatividad, ayuda a transformar el pensamiento pre-lógico en lógico (por lo que es gran aliada de la estimulación del pensamiento lógico-matemático). De hecho, estimula la atención, la concentración y la memoria remota más que otros métodos de enseñanza sean o no  de orden artístico.

A través de la metodología que desarrollamos en los ensayos, los niños:

Experimentan dinámicas que buscan estimular los procesos cognitivos para mantener la mente despierta y potenciar las capacidades cerebrales (disociación psicomotriz, movimientos cruzados, entre otros)
Fortalecen los procesos de concentración, atención, memoria, incremento de alternativas en la solución de problemas (mediante juegos y ejercicios que combinan elementos musicales en dinámicas tipo acertijos, rompecabezas, memorística, entre otros).
♪ Desarrollan habilidades rítmicas y trabajan en la afinación de su psicomotricidad.
Ejercitan la respiración en combinación con su aplicación como forma de vivencia de la música en cada uno.
♪ Desarrollan destrezas audioperceptivas que favorecen la atención, la afinación de los patrones de asociación cerebral, pero también estimulan el aprendizaje de la socialización, la búsqueda del acuerdo, de la escucha atenta del otro.
♪ Ejercitan la creatividad al proponer, explorar, mediante el acercamiento lúdico a la composición y la improvisación en conjunto. 

Fuentes consultadas: 
Imagen Música y Cerebro
Música y Neurología Artículo del servicio de neurología del Hospital de Santiago de Compostela.

La música y el desarrollo del niño


La música, como estrategia pedagógica de aplicación en las etapas de la infancia, abre un espectro enorme de descubrimientos, disfrute, creatividad, riqueza imaginativa, que los niños pueden experimentar en distintas maneras y a través de diferentes estímulos. En los primeros años, la música, sobre todo a través del canto, contribuye al desarrollo del lenguaje, al incentivar el aprendizaje de palabras y frases nuevas, animar al uso continuo de otras ya conocidas y fomentar la dicción y la correcta pronunciación. El niño siendo apenas un bebé es capaz ya de reconocer canciones, aprende a jugar cantando antes de que sus palabras sean entendidas por los adultos. Cantar y moverse al compás de la música son manifestaciones que denotan su felicidad y entusiasmo. Esta motivación hacia el mundo sonoro facilita los procesos de retención y propicia mayor fluidez a la asimilación de contenidos diversos, por lo que es posible además a través de la música transmitir de manera efectiva los primeros valores de la vida en comunidad.

El aprendizaje de la música favorece el desarrollo cognitivo ya que potencia en los niños la capacidad para observar, escuchar, comparar, explorar, producir, formular hipótesis, resolver problemas, en suma, permite la construcción progresiva y significativa del pensamiento y los diferentes tipos de conocimiento, utilizando herramientas que pueden ir de lo más sencillo a lo más complejo, como la clasificación de sonidos, timbres, materiales, la ordenación de elementos (como sonidos agudos y graves), el establecimiento de relaciones temporales, la memorización de texto y música, la estimulación a la crítica y la autocrítica en cuanto al desempeño, con base en la discriminación y el discernimiento, entre otras.

La música, y en particular la ejercitación del sentido del ritmo, ayuda también a los niños en la afinación de sus destrezas psicomotrices.

Finalmente, la música puede ser escuela de socialización. A través de la práctica en colectivo se fomenta el trabajo en grupo, la tolerancia, la solidaridad, la cooperación, el esfuerzo orientado al logro, el liderazgo positivo.

Es así como la música se convierte en importante mediadora del aprendizaje en la etapa infantil y al mismo tiempo, en fuente de alegría y disfrute.

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lunes, 16 de abril de 2012

¿Qué es Aequalis?


El Programa Aequalis es un camino de crecimiento en la música enfocado en la primera infancia (4 a 6 años), que tiene como base la práctica del canto coral como instrumento para el acercamiento a la música, para el desarrollo del sentido estético, la afinación de capacidades intelectuales y motoras y el fortalecimiento de valores importantes para el desenvolvimiento como miembros de la sociedad. 

Los niños participantes tendrán la oportunidad de vivenciar la práctica coral a partir de una aproximación lúdica. Empezarán a conocer su voz al cantar, aprenderán los elementos básicos del lenguaje musical, la audición razonada y comenzarán a adentrarse en la práctica del canto junto a otros.

Nuestra metodología de trabajo busca motivar en el niño la auto-conciencia acerca de sus propios procesos de aprendizaje (cómo aprende) brindándole estímulos que le permitan incrementar su capacidad para la resolución de problemas. A través de las dinámicas de ensayo se desarrolla la concentración, la atención, la capacidad de disociación, la psicomotricidad, al tiempo que se estimula la creatividad, el sentido crítico y el trabajo en equipo.

Nuestra filosofía es contribuir a través de la práctica coral, en primer lugar, al desarrollo de los procesos cognitivos en el niño, estimulando su inteligencia a través no sólo de los contenidos musicales de forma específica, sino también mediante las dinámicas de aprendizaje que ofrece la práctica musical desde la perspectiva educativa. Un coro es escuela de valores, por eso es también nuestro objetivo que los niños y niñas crezcan haciendo suyos: la disciplina, la cooperación, el esfuerzo orientado al logro, el liderazgo, la tolerancia, la búsqueda de la calidad y la belleza en el arte y en su vida diaria.